Exitoso pizzero artesanal busca reinsertarse a la sociedad
Publicado: 07/24/21 09:07:a. m.

Diego, de 29 años, es un joven privado de libertad afanoso en la cocina. Fue alumno de un chef camarada de la Penitenciaría Regional de Emboscada (Antigua) y llegó a cocinar como ayudante en el rancho para más de 1.300 personas por turno. Hoy, armó su propio emprendimiento de pizzas pre horneadas en la Granja Penitenciaria Ko'ê Pyahu y vende a escala mínima por delivery.

“Siento una gran pasión haciendo pizzas y quiero dedicar mi vida a esto; tuve que llegar a prisión para descubrirlo. En mi acercamiento a la cocina hubo dos grandes maestros en intramuros que me traspasaron secretos sobre recetas saladas y panadería”, expresa Diego, mientras está untando la masa, cargando y envasando los discos de pizza para pre hornear.

Lleva seis meses en la granja y pudo heredar el predio de panadería de una persona privada de libertad saliente, donde ya colgó su cartel de pizzería. Por dentro, una amasadora, refinadora, estufa, horno y cámara refrigeradora prestan gran ayuda a las faenas en las 30 pizzas elaboradas al día, que, a juzgar por el auge de los pedidos, podrían incrementarse a 100 unidades diarias prontamente.

Las pizzas de ocho porciones salen con sabores tradicionales de mozzarella (G. 13.000), jamón y queso (G. 15.000), pepperoni, napolitana, catupiry y choclo (G. 18.000). Los insumos llegan por encargo, salvo la albahaca fresca, producto de la propia huerta de la granja que puede acompañar los pedidos a elección de la clientela.

Diego procede del barrio San Pablo de Asunción, hasta donde llega junto a su madre para regalarle un abrazo y crocantes pizzas, porque no tiene papá. Dejó de lado muchos sueños de niño y abandonó los estudios porque la plata no alcanzaba, salió a la calle y un grave error lo llevó esposado tras las rejas. Ni bien dentro, no desaprovechó los cursos de la dirección de Bienestar y Reinserción Social, prosiguió cursos de horticultura orgánica y refrigeración con Sinafocal y retomó el segundo curso del colegio con el MEC, a más de aprender la profesión gastronómica de su futuro.

Afable, sonriente y muy optimista está motivado por abrir un negocio propio de “trattoria de pizzas” al salir, del dinero que administra entre ahorrar y gastar en su hija de nueve años.

“La cárcel me está dejando un aprendizaje, perdí tiempo, pero aprendí a cocinar, y con eso me ganaré la vida sin depender de nadie. Le digo a la gente que está pasando el mismo proceso que yo, que se entusiasme con una actividad, porque todo está en uno para ser mejor persona. Cuiden a su familia, busquen trabajo que hacer y den gracias por la salud”, finalizó el entrevistado.

Para realizar pedidos, se puede enviar mensajes vía WhatsApp al número (0983) 175203. Los productos se envían por delivery.


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