​“Cambié el arma blanca por un bolígrafo y un cuaderno”
Publicado: 12/14/19 02:57:a. m.

Sentado a un pupitre en el penal de Tacumbú, José Luis “Bomba” Fernández aprendió a leer después de los 20 y tras las rejas. A pesar de acumular una larga condena, acaba de graduarse como Promotor de Salud de la Universidad Metropolitana de Asunción (UMA), planea seguir estudiando y consolidar una familia.

José tiene 35 años y es parte de los 25 alumnos de la UMA que hace unos días recibió un título como Promotor de Salud; fue en las aulas que se alojan en el corazón del templo de la Merced de la Penitenciaría Nacional donde transcendió su gran cambio en aprender a leer y a escribir, participando del programa “Alfalit”.

“Cuando era chico no fui al colegio porque trabajaba de vendedor deambulando por la calle. Nunca supe qué era una letra, ni escribir mi nombre siquiera”, relata José que procede de una familia humilde de Reducto, San Lorenzo. Los maltratos físicos de su padre a su madre como a él y sus 6 hermanos, siempre oliendo a alcohol y cigarrillo, terminaron por empujarlo a decidir salir de su casa y no volver.

Envuelto en robo agravado, consumo de drogas y otros delitos, fue capturado y llevado a Tacumbú en el 2008. Prosiguió un período oscuro en medio de líos y disturbios que le ganaron el mote de “Bomba” por parte de otros internos. Pero un día, decidió empezar de cero: “En la cárcel cambié el arma blanca por un bolígrafo y un cuaderno para seguir los estudios primarios y secundarios”, dijo orgulloso José.

A estas alturas, José es un adulto que experimenta una maduración social y espiritual. Trabaja como facilitador en el pabellón Vista Alta de Tacumbú donde elabora planillas de actividades laborales de internos y ayuda a quienes tienen ganas de estudiar. “Yo les estimulo a otros que estudien, porque la educación te abre la mente. Quiero casarme con Belén quien hace 7 meses me hizo padre. Yo pude cambiar”, concluyó con alegría Fernández.


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