​“Quiero ser recordado como un ejemplo de reinserción”
Publicado: 12/02/19 07:31:a. m.

Conocido como “el paisa”, Jorge Luis Crespo cuenta la historia de un adolescente venezolano que se graduó en una universidad, hasta que cayó en la delincuencia de la droga y fue a parar 8 años al penal de Tacumbú. Mediante las gestiones de la dirección de Seguimiento Procesal del Ministerio de Justicia (MJ) pudo salir en libertad transitoria y está a punto de abrir un restaurante en San Lorenzo.

A sus 30 años, Jorge cada mañana se despierta muy temprano, se enfunda un guardapolvo y se dispone a cruzar el alambrado de la Granja Penitenciaria Ko'e Pyahu donde vive ahora, a la aledaña Unidad Penitenciaria Industrial Esperanza (UPIE) donde labora de enfermero de 7:00 a 17:00 horas. Hace un mes disfruta de su transitoria.

Su vida es propia de un drama familiar con persecuciones políticas. Miembro de una familia tradicional de Barquisimeto, Venezuela, se graduó con buenas notas de licenciado en Psicología en la Universidad Centro Occidental 'Lisandro Alvarado' con extensión de post grado en psicofarmacología y psicología clínica y familiar, pero su vena de activista político, le costó acoso, desempleo y pobreza. Desahuciado, viajó a Buenos Aires en búsqueda de trabajo para ayudar a su madre y 5 hermanos, pero entonces fue tentado a ganar dinero fácil y cayó preso en Asunción.

El precio le costó diez años de condena en el 2012 y fue a para a la Penitenciaría Nacional de Tacumbú; años después pasó a UPIE. Dado que era afable, sus compañeros de celda le enseñaron a comer chipa y hablar en guaraní y él, se sumó al área de sanidad como enfermero apuntándose a los cursos de reinserción de la cartera de Justicia como el de los primeros auxilios, atención primaria de la salud, tuberculosis, VIH y telemedicina para diagnósticos, durante más de un año. A más, es presidente de la Liga Penitenciaria de Deportes del penal.

“Sé que logré salvar vidas desde la sanidad. Detecté más de 80 pacientes con tuberculosis que pudieron haber muerto, llegué con tratamientos a tiempo a pacientes con sífilis y VIH, hice una campaña en ayuda a los adictos y traté a muchos privados de libertad que buscaban el suicidio como salida. Desde el deporte, hice sinnúmero de torneos para animar a los internos”, dijo Crespo.

Hace un mes, la directora de la Unidad Especializada de Seguimiento Procesal del MJ, Alda Cardozo, que se vino ocupando del caso, hizo posible que Crespo obtuviera la transitoria, en el marco de las acciones que son llevadas por la Institución para descongestionar las penitenciarías. Así, los fines de semana el interno sale para ir a visitar a su hermana Angélica que vive en San Lorenzo.

Jorge hoy hace planes a inmediato. Su prioridad es trabajar y está a días de abrir su restaurante de comidas paraguayas y venezolanas en San Lorenzo junto su hermana, que ya antes tuvo un sitio gastronómico en su país. “Me quedo a vivir en Paraguay, porque me enamoré de esta tierra, de su gente. Me casé hace 6 años con Patricia Patiño y tal vez sea el momento de tener los 2 hijos que ansío. La reinserción sí se puede y quiero ser recordado por ello, es solo cuestión de provechar las oportunidades “, finalizó en su testimonio Crespo.


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