​Personas privadas de libertad logran distinguirse con honores como bachilleres y quieren seguir la universidad
Publicado: 12/19/20 09:43:a. m.

Lorena y Óscar que compurgan sus condenas en el Hogar “Nueva Oportunidad” y la Penitenciaría Nacional, han concluido recientemente el Bachiller con certificado de Honor al Mérito, la mejor nota otorgada por el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) y van en búsqueda de carreras universitarias.

Los dos egresados junto a otros 74 estudiantes privados de libertad recibieron sus títulos de Bachilleres en Educación Media para Personas Jóvenes y Adultas en emotivas ceremonias de colación por culminación de año. Son beneficiarios de un programa de educación en contexto de encierro que el Ministerio de Justicia coordina con el MEC de manera permanente.

Lorena (27), del citado hogar que cuenta con régimen de semilibertad sobresalió con término medio 5, el máximo en exigencia académica. “Es la primera vez que recibo este premio por el primer puesto. Yo fui la rebelde entre mis tres hermanos, la de las bajas notas en la libreta perdiendo el tiempo con mala junta y consumiendo drogas”, sostuvo.

“Estoy tras una beca, quiero seguir Psicopedagogía, intervenir en la educación de los niños”, contó Lorena que siente una vocación marcada hacia ellos. “Estudié intramuros maquillaje profesional, elaboración de productos de limpieza y bocaditos, que me da para cubrir los gastos”, afirmó.

La mujer privada de libertad a quien le resta 1 año de los 5 impuestos de condena, se propuso un cambio radical y lo logró. “Me exigí ser la mejor, mostrar a la sociedad que toda persona puede dar un giro total a su vida y convertirse en un ser de bien y útil a la sociedad”, expresó Lorena que además recuperó el orgullo de sus padres e intenta animar a otras mujeres privadas de libertad compartiendo su experiencia.

Óscar (39), un estudiante ejemplar privado de libertad en el pabellón Remar de Tacumbú, ha tenido la oportunidad de hacer lo que no pudo afuera, e intramuros completó el segundo, tercero y cuarto nivel con término medio 4,5 entre los graduados. Lleva 2 años y 3 meses recluido con una sentencia de 3 años.

Reconoce que tenía muchas expectativas en lograr buenas calificaciones y explicó que su gran motivación para volcarse a los libros es su familia. “Tomé la decisión de rehacer mi vida y esforzarme al máximo. Le dedico este título a mi madre, mis abuelos y a mi novia. Es un logro muy grande en este momento complicado en que cometí errores”, dijo el destacado.

Ahora sus compañeros lo ven como un ejemplo, porque le ha dedicado largas horas al estudio, no ha incurrido en faltar a clases y en las noches aprovechaba para hacer tareas. Sus maestros y facilitadores coinciden con el mejor concepto ganado por derecho propio, y él por su parte tiene palabras de agradecimiento. “Las autoridades tienen mucho que ver por creer en nosotros. Venir a terminar mis estudios en estas circunstancias donde muchas veces la sociedad no espera mucho de uno, es grandioso”, aludió.

Con esperanzas y motivación, habló de sus objetivos y el futuro. “Ahora mi mayor aspiración es acceder a la universidad y convertirme en un profesional en Administración de Empresas. Quiero seguir superándome”, dijo Óscar.


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