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Guillermo Ávalos en reclusión: “llegamos a ganar casi un salario mínimo”
Publicado: 11/27/18 09:15:a. m.

Tiene trabajo remunerado en el penal textil La Esperanza junto a 7 compañeros con quienes se reparten las ganancias de un volumen de pedidos que ha ido en aumento.Va a permanecer “dentro” por 18 años para completar su condena, pero apunta a la reinserción social.

En entrevista

Son las 10.30 de la mañana y hemos atravesado varios controles de seguridad para acceder a una zona de taller industrial textil penitenciario con anexo a un extenso patio verde para deportes.

Guillermo, de 28 años, es uno de los costureros desde hace año y medio. Se apuesta a una de las máquinas de costura desde muy temprano, haciendo un turno de ocho horas diarias con que evita a la vez estar encerrado en su habitación de reclusión.

Se afana en la costura de patrones y surfilado de bordes de las piezas de tela. De las 10 máquinas que no cesan de funcionar, se ha especializado en aprender la de costura recta industrial y overlook, una tarea que parece resultarle fácil, a juzgar por el modo en que arrastra, sujeta y mueve los géneros bajo la aguja de coser. Después, le toca organizar los estantes, doblando y apilonando las prendas por sector.

“El trabajo me mantiene ocupado y me quita muchas horas de pensar. Aquí conformamos un equipo que lleva a término la confección de uniformes destinados a 700 agentes penitenciarios de todo el país y funcionarios de instituciones públicas de salud, educación y justicia. Venimos ganando popularidad de boca en boca y se han abultado los pedidos.

Somos productivos. Nos ha ido bien. Últimamente llegamos a facturar casi un salario mínimo por lote que nos distribuimos por porcentaje, pero esa recompensa es lo de menos. Cuando viene a verme mi familia puedo hablar de algo interesante y me siento útil. Lo que cobro me permite disponer de una platita para pensión alimentaria de mi hijo pequeño de 6 años” acotó Ávalos.

Penales: trabajo y revinculación social

Julio Ríos, Ministro de Justicia del cual depende el Sistema Penitenciario del Paraguay, orienta sus acciones hacia la reeducación y reinserción social con el acceso de cursos de capacitación para las personas privadas de libertad como modo alternativo. Diariamente supervisa la ejecución de dichos programas de reinserción, la seguridad y el control del cumplimiento de las penas, encarando nuevas políticas para aliviar las estadísticas.

La Unidad Penitenciaria Industrial Esperanza nació como política pública gubernamental, con la creación de un modelo penitenciario diferente, destinado en forma exclusiva para condenados.

Este establecimiento que hoy cuenta con 258 mil detenidos entre sus paredes, transita en el desarrollo de distintos talleres y actividades para que las personas privadas de la libertad conviertan el ocio en algo productivo, disminuyan la reiterancia delictiva y puedan reinsertarse en la sociedad.


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